miércoles, 22 de febrero de 2017

Tic tic. Tac tac. ¿Qué sonido tiene el tiempo?

Hola, queridos seguidores. ¿Habéis visto que solito tan primaveral empieza a aparecer en nuestro cielo? Entran ganas de salir a la calle, dirigirse a un parque y montar sin preocupaciones en algún columpio. Pero como yo no tengo tiempo de hacer eso, al menos os traigo una sección donde relajarnos y alimentar a nuestro niño/a interior: Baby Reina.
Esta sección es muy especial porque siempre he disfrutado sosteniendo cuentos y libros infantiles entre mis manos. Es por ello que he decidido reseñar algunas joyitas de la literatura para peques y no tan peques de la Corte Lectora. Y me estreno gracias a Boolino Books, una editorial donde encontraremos un montón de libros de calidad para los reyes y las reinas más chiquitines de la casa.


Hoy presento un libro muy especial. En la sociedad en la que vivimos, los niños y los adultos necesitamos este tipo de lecturas tan poéticas y decisivas. ¿Recordáis cuando leísteis El Principito? Para muchos supuso un antes y un después porque nos abrió los ojos a una realidad nueva, invisible. Tic-Tac. Cuatro cuentos y  un secreto tendrá el mismo efecto. Doce golondrinas revolotearán en nosotros tras la lectura y ya nada volverá a ser como antes. Pero, por favor, comencemos por el principio.


Esta es una lectura que habla sobre relojes ("¿Y no será que habla sobre relojes, Eva?" No nos precipitemos). Lo primero que nos encontramos es precisamente con la descripción de un reloj de muñeca, un objeto aparentemente fútil, simple y ordinario. Lo que no sabemos es que este instrumento nos revelerá el secreto que contiene esta gran historia. Nuestro protagonista, un niño de 12 años, se ve en la necesidad de narrarnos cuatro cuentos para poder desvelarnos este secreto, y la manera en que lo hace hará que nos volvamos a enamorar de todo aquello que, como ya dijo el Principito, es invisible a los ojos. 

Para mí, la principal enseñanza de Tic-Tac. Cuatro cuentos y un secreto, tiene que ver con el paso del tiempo y el ciclo de la vida (que incluye, ineludiblemente, la muerte). Por tanto, es una lectura ideal para hablar sobre ello con los niños y los mayores que se presten. Los elementos que marcan este proceso imparable no son sólo los relojes, sino también los lazos intergeneracionales que aparecen en la lectura. 


Pero no sólo esto nos recuerda el paso del tiempo, también lo hacen las golondrinas que se van, los amigos que se despiden, las personas que crecen. El relato manda el mensaje de que incluso dentro de un mismo día, nacemos y morimos, crecemos y decrecemos, avanzamos y retrocedemos. Y no es sólo poesía, también es historia, o mejor dicho, cuento. Nuestro niño de doce años tiene un abuelo relojero que inventa relojes que no funcionan, tiene tres enemigos pelirrojos, y su pájaro prefiero existió hace millones de años. Es la historia de un niño, y ellos siempre narran mejor que los adultos. 

Ilustración de Eugenia Abalos

Por otro lado, me encantan las historias que nos permiten ver más allá. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar que los relojes no hacen tic-tac? Los relojes hacen tic-tic, o tac-tac, pero nunca una mezcla de ambos. Es nuestra mente quien lo mezcla. Estas y otras reflexiones nos robarán un suspiro, y nos devolverán a la realidad: ¿en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo que no nos permite descubrir cosas así de fantásticas? Quizás para un economista conocer el sonido exacto que hace un reloj le es un tema sin importancia, pero si queremos ser adultos de verdad, tenemos que rodearnos de cosas verdaderas. Pero avancemos, pues estas reflexiones no es lo único que quiero resaltar.

Hay más. Están las ilustraciones de Eugenia Abalos, un placer para la vista. Y están todas y cada una de las metáforas de Diego Arboleda. Un cementerio de relojes parados, golondrinas que parecen números romanos, perros que en vez de ladrar dicen '¡perro!'... Una sensibilidad exquisita que es la que yo quiero para mis hijos, mi familia, mis amigos, mis vecinos, mi mundo. Así quiero que todos veamos el mundo, así quiero que mis seres queridos despierten su imaginación.


Y no me demoro más. Es un libro recomendado para niños mayores de 10 años (aunque bien trabajado creo que se podría compartir con niños de menor edad) o cualquier persona que alguna vez se ha enfrentado al tic tac del cocodrilo que persigue al Capitán Garfio. De hecho, si me permitís el título, como psicóloga lo recomiendo de lectura obligatoria en cualquier día de lluvia o sol, bajo manta o en la playa, entre amigos o en la intimidad. Los humanos tenemos que empezar a hablar sobre el tiempo, y sabéis que  no me estoy refiriendo al meteorológico. 

Sólo puedo decir, ¡gracias!


Foto realizada por La Reina Lectora

¿Qué os ha parecido? ¿Os gusta mi nueva sección? ¡Tic-tac, mis reyes y reinas! ¡Invirtamos el tiempo en cosas bonitas!

domingo, 19 de febrero de 2017

Reseña de otro ¡best book!: Limón y Mora.

¡Hola, querida Corte! Como ya dije por Twitter (aquí), los vampiros han vuelto a mi vida. Me encantan las historias de vampiros, y sí, soy de ese porcentaje alto que ha leído y disfrutado de la saga Crepúsculo. Sonia, la autora de este libro, también forma parte de estas estadísticas, ya que ella comenzó escribiendo Limón y Mora con la intención de parodiar esta saga. Pero la cosa se le fue de las manos, el toque cómico se convirtió en tragedia e hizo un libro que nada tiene que envidiar a Crepúsculo. ¿Queréis conocerlo?



¿Por qué decidí leer Limón y Mora? Vampiros. Siguiente pregunta.

¿Cómo es la lectura de Limón y Mora? El comienzo de este libro no consiguió atraparme tanto como me hubiese gustado, y ya está. Eso es todo lo malo que tengo que decir de esta buena obra sobre literatura vampírica. 

He tenido la necesidad de terminar Limón y Mora en dos días, porque todo lo que en él acontece es muy adictivo. Además, el lector sabe más o menos desde un primer momento lo que va a ocurrir, pero no por ello baja la guardia, y esto creo que es difícil de conseguir en cualquier tipo de obra literaria. Sonia Montiel nos presenta un esquema clásico de personaje vampírico: no puede ver el sol, no se refleja en el espejo, las estacas, cruces, agua bendita y demás instrumentos le afectan... No se ha cortado un pelo en emular la imagen que todos tenemos de estos seres, y creo que se ha plantado con todo el topicazo ante el lector a la par que nos guiñaba un ojo cómplice ("Os gusta, ¿eh?" me parecía escucharle). 


Lo más destacable son sin duda los personajes, pues en ellos recae una decisión vital dentro de una sociedad que está ofreciendo a diestro y siniestro la inmortalidad (la posibilidad de convertirse en vampiro por medios artificiales): seguir siendo humanos o no. La idea que nos lanza la autora es muy poética: Si pudieses vivir para siempre, ¿cuál sería tu razón para no hacerlo?  Yo lo tengo claro, y los personajes, al final, también. Y ya que hablamos sobre los personajes, sería un sacrilegio no nombrar a Lemon. Oh, Lemon. Ese protagonista masculino atormentado por su pasado que nos gusta...vaya que si nos gusta, y si además tiene un par de afilados dientes, más aún. 

La novela desprende pinceladas góticas gracias a las descripciones y ambientación que otorga Sonia a la historia. Vestidos blancos ensangrentados con un amanecer de fondo, habitaciones llenas de murciélagos y otras decoraciones fúnebres, bosques con niebla y mordedores acechando... En ella, además, podemos disfrutar historias de amor, de odio, de venganza y de amistad. Y sobre todo, leyendo Limón y Mora volvemos a enamorarnos de la vida.


También me gustan los títulos que encierran un misterio y para apresar el significado de Limón y Mora tenemos que agudizar nuestros sentidos. Gracias Sonia por introducir pequeños misterios en la obra que tenemos que descubrir más allá del sentido de la vista. Y con todo esto llegamos al final, un final espectacular, emotivo, dramático, rabioso... Que se calma con un epílogo agridulce, pero bello también. Una combinación de sombras y luces que tiene una perfecta cabida en esta historia de sangre y amor. 




En resumen, Limón y Mora es una historia de vampiros que nos sorprenderá tanto como a la propia autora le debió sorprender escribirla. Creo que tanto lector como autor, nos embarcamos en Limón y Mora sin ser conscientes de todo lo que vamos a ver, sentir, oler, oír y saborear, y desde la página uno, deseamos que las circunstancias sean diferentes. Pero no lo son. Las historias de vampiros no deben acabar bien.


¿Volverías a leer algo más de Sonia Montiel? Me ha gustado mucho cómo narra y cómo enlaza la trama de la historia, así que me encantaría seguir conociéndola como autora porque tiene todavía mucho potenciar que explotar. A día de hoy, puedo leer Tano y los disonantes (aquí), una obra escrita previamente a Limón y Mora. Habrá que echarle un vistazo ;)


¿Qué os parece? ¿Pegamos un mordisco a Limón y Mora? Espero con mucha emoción vuestros comentarios. 



jueves, 16 de febrero de 2017

Reseña 'best-book': Una Buena Chica.

¡Hola, querida corte! ¡Mirad lo que os traigo! A estas alturas es bien sabido entre los que nos movemos por los mundos literarios que el thriller está siendo el género más cotizado en el mercado actual. El thriller y sus sucedáneos. Por tanto, con Una Buena Chica, debut de Mary Kubica y editado por HarperCollins, nos sumamos al carro de las tendencias más top de 2016 y 2017. ¿Me seguís?



¿Por qué decidí leer Una Buena Chica? Porque este género está a la orden del día, y una vez que entras en él no puedes salir. Personalmente pienso que la burbuja del thriller va a estallar en cualquier momento, pero mientras tanto, seguiré disfrutando del suspense y la emoción que desprenden. 

¿Cómo es la lectura de Una Buena Chica? Cuando comencé a leerlo, un título vino a mi mente: La Chica del Tren (sí, la palabra girl está muy presente en ambos libros, ahora hablamos del porqué). El estilo narrativo de Mary Kubica me recordó al de Paula, así como la disposición de los capítulos y la sucesión de la trama, aunque por supuesto, esta lectura tiene sus propias peculiaridades.

Una Buena Chica nos narra un secuestro en el cual sabemos desde un primer momento quién es el secuestrador. Por tanto, el misterio parece inexistente, y lo que mueve la trama es el acercamiento progresivo del inspector y la madre de la víctima, hacia la víctima y su secuestrador. Pero, obviamente, las cosas no son lo que parece. Narrada en dos líneas temporales distintas (antes del secuestro y después del secuestro) a tres voces (secuestrador, inspector y la madre de la protagonista) y con nuestra víctima sufriendo un trastorno disociativo (no recuerda qué ha ocurrido y en parte, cree encarnar una identidad distinta a la que tenía previa al suceso), el libro nos plantea una historia muy visceral. ¿Por qué visceral? Por un lado, la autora nos muestra que no todas las familias idílicas son perfectas, lo cual nos perturba un poco el concepto de seguridad que tenemos cuando pensamos en el hogar. Por otro, nos sobrecoge la cantidad de acciones inmorales que se pueden llevar a cabo cuando el ser humano se mueve por intereses económicos o de prestigio. Y por último, Mary narra un tipo de amor que a muchos nos parecería deplorable, pero que todos acabamos entendiendo, incluso entre la suciedad y la mugre. 

Al principio he resaltado la palabra 'chica' del título. Para mí esta lectura está enmarcada dentro del nuevo Grip Lit, un género literario derivado del thriller que está escrito por mujeres y protagonizado por ellas también (por 'chicas', sí). La mayor peculiaridad que tiene esta variante es que aúna crimen y pasión, y esto último viene dado por la llama femenina que se enciende en cada una de estas lecturas. Además, las mujeres son fuertes como nuestra buena 'chica' . Y es que el mayor acierto de este libro ha sido precisamente el toque de pasión que hay en él. El suspense no es tan potente porque conocemos los pormenores y viendo ciertos giros durante la lectura, vas intuyendo la resolución de cada nudo, sin embargo, la historia de amor me parece muy políticamente incorrecta y provocativa. De hecho, hay dos historias de amor, pero la que más me gusta es la que surge entre las condiciones más precarias: frío, abatimiento, enfermedad, y cuerpos en decadencia que lejos están de excitar al lector, aunque sí a ellos mismos.

Hace unos días, en el VII Encuentro de literatura Romántica Adulta se hablaba de la importante de presentar un cuerpo o un estilismo erótico en estas historias, pero leyendo Una Buena Chica te das cuenta de que incluso sin depilación, sin desodorante y sin ropa limpia, puede surgir el amor. Y el sexo también. 

Por último, otro aspecto que hace única a esta novela, es la facilidad de Mary para describir cada ambiente y conseguir, por ejemplo, que el frío se instale en nuestros huesos. A veces era como si mis dientes rechinasen de frío o mis labios tornasen violetas. Otras creía sentir la neumonía de Mia en mi pecho o las manos temblorosas de su madre cada vez que llamaban al teléfono. Sentía el olor a humedad de la cabaña, la ropa pegada al cuerpo, la asfixiante sensación de estar sucia, o de estar sola, o de estar acompañada por primera vez. Ha sido un recorrido espectacular por cada sensación de la novela. Y por supuesto, los personajes de este tipo de literatura, siempre tan decadentes y con un mundo interior tan rico, me enamoran.

En resumen, si tenéis la oportunidad de conocer esta historia, hacedlo. A pesar de ser ya un género repetido hasta la saciedad, Mary Kubica aporta ciertos elementos distintivos que son merecedores de nuestras ganas lectoras. Así pues, ánimo con ella.
¿Leerías algo más de Mary Kubica? Claro que sí. Una Buena Chica ha sido su debut pero estoy segura de que continuará con la escritura, y ahí estaremos todos las chicas y los chicos buenos ;) Por cierto, os muestro la distintas portadas, ¿cuál os gusta más?


Otras reseñas de HarperCollins:


Si has leído este libro, dime qué te parece. Y si no lo conocías, cuéntame, ¿te animarás con él? Nos vemos en comentarios.


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